Los juguetes de madera se consideran duraderos y especialmente valiosos para los niños desde el punto de vista educativo. Las bonitas piezas de madera suelen introducirse en las manos y la boca durante el juego. Por tanto, deben ser seguros y estar libres de contaminantes. Sin embargo, el material y la fabricación pueden ser motivo de preocupación debido a la posible exposición a sustancias nocivas.